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Tags: Fútbol; Real Madrid; Remontadas

La victoria del Real Madrid en las semifinales de Champions tiene al mundo recordando el “miedo escénico” del que habló Valdano en 1986. Aquella sensación de que el Santiago Bernabéu podría por sí mismo revertir la historia de un partido condenado a la derrota blanca. Hoy día diría que no es el estadio. El milagro del Madrid es el peso de esa camiseta.

Aunque algunos datan el origen en una remontada ante el Derby County en el ‘76, Valdano incluido, la realidad es que cuando el Madrid arrancó su andadura en la Copa de la UEFA de 1985, la leyenda del Bernabéu no existía. La razón es sencilla. Al Madrid no lo goleaban.

Aquella temporada el Madrid fue goleado en octavos de final en Bélgica. El entonces poderoso Anderlecht de Enzo Scifo les endosó un 3-0 que parecía lapidario. A los 30 minutos de la vuelta, el Madrid ya ganaba 3-0. Al final, 6-1. En Milán, ante el Inter, ya en semifinales, el Madrid perdió 2-0. Fue entonces cuando Juanito dijo aquello de “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”. Al minuto 60, el 3-0 cerraba la eliminatoria. El Madrid ganaría aquel trofeo ante el desconocido Videoton húngaro.

Una temporada después, el Barcelona jugaba la final de la Copa de Europa, mientras la prensa de Madrid defendía el nivel de la UEFA como superior al de la Copa de Europa. En octavos de final el Madrid cayó 5-1 ante el Borussia Mönchedbladbach. El necesario 4-0 llegó en el minuto 89. En la final, el Inter ganó en Milán, 3-1. El 5-1 de la vuelta proclamó al Madrid campeón de la UEFA.

Son estas remontadas, en conjunción con aquellas palabras de Valdano, las del miedo escénico, el origen del mito madridista. Curiosamente no en la Copa de Europa. La maravillosa Quinta del Buitre fue incapaz de remontar el 4-1 ante el Bayern en la semifinal de 1987. Pero la leyenda estaba instaurada.

Hoy día el patrón es diferente. El Madrid, por ejemplo, no fue goleado en Manchester. Un 4-3 es un excelente resultado de visitante. Lo dijo Xavi esta semana comentando sobre la victoria de su Barça en el Bernabéu. La clave del 0-4 fue que no nos marcaron el 1-2. Al Madrid después de matarlo, hay que rematarlo porque a medida que se acerca el final, la camiseta obliga a empujar, el rival se repliega así sea el poderosísimo Manchester City.

El empuje, ordenado o desordenado del Madrid al final del partido, es fruto de su calidad, pero sobre todo de su historia, y del sentimiento generalizado, rival incluido, que, si marcan uno, seguirán derecho. No es el estadio. En el Bernabéu apenas había 60.000 personas, 23 de su capacidad. Es la camiseta. Ya lo dijo Roncero, el fanático hincha-periodista del Madrid en el Diario As. Ante el Barca se debe jugar de blanco. El City es apenas la última víctima del peso de esa la camiseta.

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