El fútbol hoy: analítica y visualización de datos

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Tags: John Arias; Luis Suárez

Hace unos días veía un programa de opinión de fútbol donde un periodista comentaba que Jhon Arias se veía mucho mejor en su club que en la selección. Dentro del panel, un exfutbolista le replicó con firmeza: es que jugar en la selección es mucho más difícil que jugar en el club. Su idea era que en los clubes es más común enfrentar rivales de menor peso, mientras que en los torneos de selecciones te enfrentas constantemente al más alto nivel. También es cierto que los compañeros cambian y las sesiones de entrenamiento y de elaboración del plan táctico ocurren con mucha menor frecuencia. En conclusión, para este exfutbolista, desde su propia experiencia, resulta más sencillo rendir en el club que en la selección.

Inevitable fue para mí no pensar en lo fácil que fue caerle a Luis Suárez en el mundial, mientras que en su equipo sigue intratable marcando goles cada semana. La gente reclama constantemente esta diferencia de rendimiento. De hecho, reposteé en mis redes que es muy fácil hablar y olvidar a veces lo exigente que puede llegar a ser un mundial. No solo por lo dicho por el exfutbolista, sino que además necesitas estar en una buena racha y que eso te acompañe en una seguidilla de muy pocos partidos. Repito, es fácil hablar. Lo anterior se repite hoy con Luis Díaz, o pasó muchas veces con James Rodríguez, e incluso en Argentina ocurrió con Messi cuando “no se le daba”; confirmando que los cracks suelen ser, generalmente, los chivos expiatorios del fracaso de sus selecciones.

Dispuesto a comprobar esta idea, tomé unos datos. Asumiendo que el puntaje de SofaScore me otorga una medida objetiva y comparable del rendimiento del jugador, recopilé los puntajes para todos los jugadores de Argentina, Colombia y España. Lo hice simplemente porque quise utilizar de forma preliminar a los dos finalistas del mundial y a mi selección. Comparé el puntaje en sus clubes durante la temporada pasada con el puntaje en su selección en los partidos disputados este año y encontré dos resultados que, desde mi punto de vista, son muy interesantes.

En primer lugar, los cracks siguen siendo los cracks: es decir, los jugadores que mejor rinden en sus clubes son también los jugadores que, en promedio, mejor rinden en la selección. Esto sucede para las tres selecciones en la base y, en consecuencia, para todos los jugadores analizados. En contraste, en segundo lugar, los cracks son los que más nos quedan debiendo: es decir, son los que más diferencia encuentran entre el rendimiento en su club y el rendimiento en su selección. Al juntar estas dos ideas, queda claro que el problema no es de rendimiento per se, sino de expectativas.

Puntaje Club vs Puntaje Selección

Como dije anteriormente, los mejores en sus clubes siguen siendo los mejores en promedio en su selección, pero también es cierto que no lo hacen tan bien como lo hacen en sus clubes. Vemos jugadores que marcan cada semana y esperamos que vengan a representar a su país y hagan exactamente lo mismo. Pero como anticipó el exfutbolista en aquel programa, esto no es tan fácil como parece. Los cracks suelen jugar en equipos de primer nivel, enfrentar más seguido a equipos inferiores y estar acompañados de jugadores de altísimo nivel también. En la selección el nivel parece emparejarse más que en los clubes, y la falta de entrenamientos y de cohesión puede repercutir en que, aun siendo los mejores y teniendo un gran rendimiento, terminen defraudando las expectativas de sus fanáticos.

Sin embargo, una correlación simple puede no ser la mejor prueba, por lo que decidí correr una regresión lineal controlando por varios factores adicionales que pueden tener impacto en estos rendimientos: la edad, el precio de mercado, el nivel de la liga y la posición en el campo. Luego de incluir estos controles vemos exactamente lo mismo: los cracks siguen siendo los mejores, pero son los que menos cumplen con las expectativas que los fanáticos ponen en ellos.

Qué explica el puntaje de la selección
Qué explica el puntaje de la selección

Otros resultados interesantes se hacen visibles al depurar la información: los defensas son los que más rinden en selección y los delanteros los que más defraudan. El nivel de la liga, controlando por todo lo demás, parece no influir, aunque los que juegan en ligas de primer nivel latinoamericano (Brasil o Argentina) pueden ser quienes más superen las expectativas, mientras que los que juegan en ligas de segundo nivel europeo (como Portugal, Bélgica, Escocia o Países Bajos) pueden defraudar más lo que se espera de ellos. Además, los jugadores jóvenes y baratos, así como los caros y experimentados, suelen tener los mejores desempeños. Quienes más defraudan suelen ser los que están en su mayor pico de nivel por edad, o aquellos que son más jóvenes, pero con altos precios: las famosas promesas infladas.

Con estas regresiones, también es posible residualizar las variables de interés y revisar nuevamente la correlación entre los residuales de las dos variables de resultado (rendimiento en selección y diferencial de rendimiento) en comparación con el rendimiento en el club. Habiendo limpiado la correlación con todas aquellas otras variables mencionadas, esto permite notar un efecto mucho más puro de la relación directa entre el nivel mostrado en el club y el de la selección. Como se puede observar en los gráficos, la conclusión es la misma: los cracks son los mejores en promedio en sus selecciones, pero irremediablemente son los que más defraudan las expectativas puestas en ellos.

Predice el club la selección?
Predice el club la selección?

Y los ejemplos pululan. Messi tiene un promedio en su carrera de clubes de 1.20 contribuciones a gol por partido, comparada con un 0.93 en su selección nacional. Para Cristiano Ronaldo estos números son 0.96 en clubes y 0.82 en selección respectivamente. En el caso colombiano, Falcao pasa de 0.63 en clubes a 0.41 en selección y Luis Díaz pasa de 0.42 a 0.38. Casos atípicos como el de James Rodríguez, a quien le han creado el mito de que rinde mejor en selección que en clubes, realmente presentan rendimientos más bien parecidos. Aun así, en sus mejores épocas en clubes también se le reclamó por la selección. Rodríguez ostenta un promedio de 0.55 contribuciones por partido en clubes en contraste con un promedio de 0.57 en selección.

Es normal que cuando las cosas no salen, los señalados sean las figuras. Le tocó a James, le está tocando a Lucho Díaz o incluso al propio Jhon Arias, y también es fácil caerle a los delanteros que están marcando en Europa y que no tienen los mismos registros en selección, como le pasó a Falcao, a Bacca, a Jackson y hoy lo sufre Luis Suárez. Pero esto no ocurre porque no sean los mejores, sino porque la afición espera más de ellos. Peor aún, a veces se vende que la solución está en traer jugadores con igual o menor rendimiento, provenientes de ligas con similar nivel, ignorando que muy probablemente estos también puedan defraudar ante la enorme presión de ser el nuevo favorito.

Por tanto, mi consejo es revisar las expectativas que tenemos. A veces el cambio que se necesita no es caerle al crack por defraudar lo que espero de él. La forma de mejorar no es deshacernos de nuestro mejor elemento o culparlo permanentemente (algo que aplica también en muchos casos para los clubes), sino en ver cómo se puede lograr que su rendimiento sea lo más parejo posible a lo que esperamos y queremos que sea. Desde las tribunas no espero que el odio y la culpa dejen de recaer sobre los cracks, pero sí creo firmemente que los analistas pueden revisar esto mucho mejor; en especial, los que dicen ser los número uno.

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