El fútbol hoy: analítica y visualización de datos

Tags: Brasil 1 Alemania 7; Brasil 2014; Mundial 2014

Brasil 1 – Alemania 7. Semifinales del Mundial de Fútbol jugado en Brasil en 2014. La pentacampeona del mundo, la mejor selección de la historia (con permiso de los alemanes) parece condenada a un Maracanazo cada que juegan un mundial de local.

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Nunca hubo tanta diferencia en semifinales de un mundial. Hay que remontarse a Suiza 1954 cuando el ‘zorro’ Herberger prometió meterle 6 a los austriacos luego que éstos hubiesen recibido 5 de los suizos en los cuartos de final. Había, recordemos, ganado Austria 7-5. “Si los suizos metieron 5, nosotros le metemos 6”. Cumplió. No hay noticias de que Löw haya amenazado así a Brasil en 2014. En 1930, Argentina y Uruguay despacharon a Estados Unidos y Yugoslavia por sendos 6-1. Nunca un equipo perdió 7-1 en estas instancias.

Nunca, tampoco, un equipo europeo humilló así a un equipo suramericano. Lo más cercano fue el 6-1 con el que Checoslovaquia humilló a Argentina en la primera ronda del Mundial de Suecia 1958 o Dinamarca a Uruguay en 1986. Colombia, también perdió por cinco goles: 5-0 frente a Yugoslavia en Chile 1962. No sólo Alemania humilló a Brasil. Lo hizo en Brasil, al local, el equipo que no perdía un partido oficial en su tierra desde 1975. Fue un día de récords.

Pero no es culpa de David Luiz, ni de Hulk, ni de Marcelo, ni de Julio César. Ni siquiera es culpa del tal Fred. Es culpa de Parreira, de Scolari, de esa escuela de entrenadores brasileños que mataron el fútbol que los identifico e imprimió su fútbol en la historia.  Tanto lo he dicho acá que no lo voy a repetir más que en esta breve frase: todo comenzó con la derrota ante Italia en 1982.

El fútbol, si algo enseña es que siempre hay revancha. Brasil hoy es un país humillado, avergonzado y pisoteado. Pero cuando se toca fondo, sólo hay un camino, cuesta arriba. Al derrotar Brasil a Chile y Colombia, jugando un fútbol pobre, rácano, brusco, pensé que el jogo bonito nunca más volvería.

Pero ya en la conferencia de prensa post-partido  de Scolari se escucharon voces de periodistas sobre el atraso táctico de Brasil. Lo mismo que cuando Brasil salió eliminado en 1966 en primera ronda. Entonces concluyeron que había que potenciar la preparación física para parecerse más a los europeos. A raíz de ese debate llegó João Saldanha al cargo de seleccionador quien, a pesar de clasificar sobrados al Mundial de México 1970, quiso sentarlo a él, al Rey del fútbol, a Pelé. Zagallo ocupó su cargo y demostró que cuando hay calidad y categoría lo mejor es poner a los mejores. La táctica consiste en hacer funcionar individualidades únicas como un equipo. Por eso Zagallo  es uno de los mejores entrenadores de la historia. 

Brasil, como un drogadicto, probó lo desconocido y le produjo placer. Ganó un título que se resistía ya 24 años, el de 1994. Se sumergió más en el vicio y repitió en 2002. La felicidad los cegó. Los fracasos de 2006 y 2010 se consideraron circunstanciales. Pero el golpe de 2014 es estructural, debe ser estructural. Brasil debe volver a sus raíces. El ataque de Brasil en el partido contra Alemania era Hulk, Bernard, Oscar y el tal Fred. Compárelo, amigo lector, con cualquier equipo brasileño, aún los que no ganaron el mundial. Brasil ’82, Brasil ’86 perdió. Pero es que el fútbol es de ganar y perder. Salieron victoriosos porque en el fútbol además del resultado, se triunfa en la estética.

Y Brasil, a partir de la estética, de querer jugar al fútbol puede volver a ganar. Pero se va a tardar. Porque los equipos dejaron de buscar Zicos, Romarios o Ronaldos. Ahora buscan Luis Gustavos, Willians, Fernandinhos y Hulks. Un equipo encerrado, puede ganar. Lo demostró Grecia en 2004 al ganar la Eurocopa, Italia al ganar el Mundial del 2006. Pero de ninguno de ellos se ha vuelto a tener noticia.

Lo de Brasil va más allá del debate entre la estética y el resultadismo. Alemania juega en Brasil 2014 el fútbol más estético que hay. Y llegó sobrada a la final. Con justicia y merecimiento. Busca ganar, con un fútbol que antes era el brasilero, el sudamericano. Ojalá el choque haya sido lo suficientemente fuerte como para que en Brasil entiendan que deben romper con su pasado reciente.

Deben comenzar por el entrenador. Quizás necesiten uno extranjero.

golyfutbol
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