El fútbol hoy: analítica y visualización de datos

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Tags: Mundial de fútbol; Catar 2022; Qatar 2022

El Mundial de Fútbol está a la vuelta de la esquina. Los favoritos son los de siempre. Pocas opciones tienen equipos de África o Asia de ser campeones. Aquel añejo vaticinio de Pelé hace más de tres décadas sobre los futuros triunfos africanos en mundiales no se ha materializado. Los europeos, alguno, estarán en semifinales. La gran incógnita son los equipos sudamericanos.

El fútbol para los sudamericanos es una rara oportunidad de mirar a los ojos a las grandes potencias económicas del mundo. Potencias que, por supuesto, también son poderosas fuerzas futbolísticas. Francia, por cantidad y calidad, debería ser el favorito absoluto. De coronar, sería tricampeón mundial, y sin duda el más poderoso equipo de los últimos 25 años. Deschamps, sin embargo, no parece dar con la tecla que engrase una maquina por nombres imbatible.

El resto de grandes europeos llegan con poderosos equipos, pero sin esa sensación de superioridad potencial que tiene Francia. España y Alemania son más equipo que individualidades. Ambos vienen de fracasar en Rusia 2018. Mientras España cayó ante la anfitriona, Alemania, por primera vez desde 1938, fue eliminada en primera ronda. Catar es una oportunidad para reivindicarse. Inglaterra viene hace años con un proceso interesante con sendos triunfos en los mundiales sub-20 y sub-17 del 2017 y un honroso cuarto puesto en Rusia 2018. Sin embargo, no suelen ser fiables en las fases finales de los grandes torneos. En la práctica, desde que en 1966 ganó su mundial, nunca más ha jugado una final de Copa del Mundo. Eso sí, Europa siempre coloca un equipo históricamente menor en instancias finales. Croacia y Bélgica cumplieron ese rol en Rusia 2018.

Sur América es otra historia, infortunadamente. Somos Argentina y Brasil, Uruguay fue, y desde hace 20 años, casi que ni ellos. Hasta 2002, el Mundial nos lo alternábamos con Europa. De los 16 cupos para semifinales que ha habido entre 2006 y 2018, Argentina, Uruguay y Brasil son los únicos representantes de nuestro subcontinente. Uruguay quedó cuarto en 2010, es decir perdió los dos últimos partidos, y a Brasil le metieron un histórico 1-7 en su casa.

En la práctica, desde que Brasil derrotó a Alemania en 2002, Sur América ha ido de fracaso en fracaso. Apenas la Argentina de Messi en 2014, sin ser un conjunto brillante, ha permitido que este lado del planeta se ilusione.

Catar 2022 ofrece otra oportunidad. Uruguay, cuyos recambios prometían, se queda sin defensa tras la lesión de Araujo, Godín, Coates y Giménez. Brasil ofrece a Neymar como crack, pero no como megacrack. Es un equipo sólido, que goleará, como es casi norma, en primera ronda. La fiabilidad ante los grandes de Europa es más cuestionable. Argentina parece el equipo más confiable. Porque es equipo, y Messi sigue desequilibrando. Quizás a lo largo del torneo su rol sea más de revulsivo, pero si está físicamente a tope puede contribuir a que por fin se acabe la tristeza suramericana en los mundiales.

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