El fútbol hoy: analítica y visualización de datos

Tags: Chile 2015; Copa América; Copa América 2015; Francisco Maturana; Hernan Dario Gomez; José Pekerman

La Copa América solía ser útil para poco más que para preparar las eliminatorias al Mundial. El desorden de la Conmebol, que sólo ahora comenzamos a entender, es en parte culpable. En 1993, 1997, 2001 y 2004 el torneo estuvo en medio de las eliminatorias.

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Colombia seguía la corriente. En 6 de las 9 Copas América disputadas desde 1993 (incluyendo Chile 2015), el entrenador de la selección no llevaba más de 6 meses en el cargo. La excepción, además de Pekerman, es Hernán Darío Gómez en 1997 (quien dirigió también en 1995) y 2011 (llevaba poco más de un año).

Los resultados, exceptuando el 2001, cuando fuimos campeones contra rivales fantasmas, han sido coherentes con la seriedad con la que se preparó el torneo. Muy poco en mundiales, escaso en Copa América.

Chile 2015: La hora de Colombia

Esta vez es diferente. La gráfica ilustra, como proxy de la seriedad con que se enfrentaba el torneo, el número de partidos que dirigió cada entrenador desde su llegada al combinado nacional hasta que comenzó la Copa América respectiva. También muestra el rendimiento medido como el porcentaje de puntos logrados en ese mismo período de tiempo. Maturana, por ejemplo, rumbo a Ecuador ’93 dirigió apenas 6 partidos antes del torneo y en ellos obtuvo un rendimiento del 75%. Hernán Darío Gómez, previo a Uruguay ’95,  dirigió 7 partidos con un rendimiento del 57%. Su proceso prosiguió hasta Francia ’98. Así que antes de Bolivia ’97 había dirigido 29 partidos con un rendimiento del 54%. El colmo de la improvisación fue 2001. Los que fueron, fueron con el equipo B o C. Otros, como Argentina, no fueron a pesar de los ruegos de nuestros dirigentes para que llevaran siquiera la Sub 20. Maturana, tras jugársela al Chiqui García tomó la selección con apenas un partido por disputar antes del torneo. Ante Argentina jugó y perdió. Después ganaría la descafeinada Copa América.

La baja correlación observada entre ambas variables sugiere que no hay relación entre los resultados obtenidos en los partidos que el entrenador dirigió antes de la Copa América y la preparación de la misma medida en número de partidos. Con una notable excepción: Pekerman.

Chile 2015 es para Colombia la tormenta perfecta. Hay un entrenador capaz, sin presión por las eliminatorias, que lleva trabajando con el grupo más que cualquiera de sus antecesores recientes. La mejor generación que ha dado el fútbol colombiano lo conoce y los resultados son notables (rendimiento del 75%). Es la hora de Colombia y hay razones para que la hinchada colombiana se ilusione con el título de Campeón de América. Pekerman abandonó hace meses el discurso titubeante. A Chile hay que ir a ganar. Es la hora de Colombia.

 

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