Valeriy Lobanovskyi: “Todo en la vida es un número”

Con los 32 equipos listos para el Mundial, los dueños de casa muestran poco. Siempre, salvo Sur África en 2010, el local pasó la primera ronda. En otros tiempos,...

Con los 32 equipos listos para el Mundial, los dueños de casa muestran poco. Siempre, salvo Sur África en 2010, el local pasó la primera ronda. En otros tiempos, con otro personal, la Unión Soviética, o su directa heredera, Rusia, serían favoritos a jugar la final. En 2018 sería sorpresa. Quizás sea temprano para afirmarlo, pero parece un caso de todo tiempo pasado fue mejor. Aquellos tiempos de Valeriy Lobanovskyi, innovador entrenador quien entendió el fútbol como ciencia.



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Lobanovskyi nació en Kiev en 1939, ciudad que en los años cincuenta fue el centro del desarrollo tecnológico de una URSS inmersa en la carrera espacial. Lobanovskyi no fue ajeno a aquello,  y estudiando ingeniería en el Instituto Politécnico de la ciudad visualizó el uso de computadores en todas las áreas de la vida.

La ingeniería aplicada al fútbol lo llevó a describirlo como un sistema de 22 elementos, con dos subsistemas de 11, que se mueven en un área dada y que están sujetos a una serie de restricciones. La superioridad de un subsistema, razonó, requería de uno cuya productividad agregada fuese superior a la suma de la productividad individual de los 11 elementos que lo componen. El fútbol, concluyó, necesitaba de las técnicas computaciones que él aprendió en su carrera.

Lobanovskyi jugó entre 1957 y 1968 en el Dinamo Kiev, el Chernomorets Odessa y el Shakhtar Donetsk. Frustrado por el pobre juego que practicaba su último equipo, se retiró defendiendo que el fútbol debía basarse en un colectivo cuyos elementos debían subordinarse a una idea común. La suerte y los accidentes no tenían cabida en su visión de juego.

En 1969 aceptó el cargo de entrenador en el Dnipro Dnipropetrovsk, entonces en segunda división. Aplicando sus ideas, ascendió al tercer año, y al cuarto lograron un honroso sexto lugar en la Primera División soviética. En 1972 había conocido a Anatoliy Zelentsov, especialista en bioenergía, quién lo ayudó en la evaluación física de sus jugadores, condición necesaria para implementar con éxito el pressing que quería.

A finales de 1973 Lobanovskyi fue nombrado manager del poderoso Dinamo de Kiev, donde podría demostrar la valía de su estrategia. Junto a Zelentsov trajo a Bazylevych como entrenador (antiguo manager del Shakhtar) y Oshemkov, el encargado de recolectar y sistematizar la información estadística de los partidos.

Revolucionaron el fútbol buscando la “universalidad”: sus atacantes defendían y sus defensas atacaban, entendiendo que atacar o defender no dependía de la ubicación en el campo, sino de la posesión del balón. El análisis era total. Después de cada partido, por ejemplo cada jugador recibía un detallado análisis estadístico de su desempeño. El fútbol total llamarían en otras latitudes.

Lobanovskyi logró 12 títulos de liga y dos Recopas de Europa con el Dinamo. Dirigiendo a la URSS perdió ante Bélgica en segunda ronda en México 1986 (el línea español levantó la bandera indicando fuera de lugar del rival, pero la bajó cuando efectivamente anotó el gol). Dos años después sería subcampeón de Europa ante la poderosa Holanda de Van Basten, Gullit, Rijkaard y Koeman.

Su momento cumbre fue, quizás, la final de la Recopa de 1986 ante el Atlético de Madrid

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