El fútbol hoy: analítica y visualización de datos

Tags: English Premier League; Jürgen Klopp; Manchester City; Mourinho; Pep Guardiola; Sir Alex Ferguson

Unos lo celebran. Otros se preocupan. Todos opinan sobre el éxito o fracaso de Pep Guardiola en la English Premier League. Y es que desde su irrupción como entrenador del Barcelona en 2008, su manera de entender el fútbol no deja a nadie indiferente. Lo cierto es que hoy por hoy el multimillonario Manchester City ya no sueña con el título de liga y sus aspiraciones parecen limitarse a luchar por un puesto en la Champions League del año que viene.

El debate, en buena parte, se ha centrado es sí la _Premier League_ es demasiado para él. Incluso el mismo Pep decía recientemente que “quizás el no es lo suficientemente bueno” para los jugadores que entrena. Aún es pronto para tildar de fracaso el paso de Guardiola por la EPL. Exitoso, por ahora, desde luego no lo es.  Y es que la carrera de Guardiola empezó demasiado bien. Su Barcelona es uno de los mejores equipos de la historia del fútbol. Así que cuando se fue al Bayern Munich en 2013, se le pedía, se le exigía, un nivel superlativo. Tuvo, sin embargo, la mala fortuna de que recibió al Bayern campeón de Liga y de Europa. Siendo Pep quien llegaba, lo mínimo que se le exigía era otra Copa de Europa. Además de la liga por supuesto.

Guardiola cumplió a medias.  En los 247 partidos que dirigió en el Barcelona, logró ganar el 72,5% de los partidos. En el Bayern ganó el 77%.  En Barcelona obtuvo el 78,8% de los puntos en disputa. En el Bayern el 80,3%. Las tres ligas que disputó las ganó. Pero en Alemania ni siguiera el Dortmund de Klopp era un rival digno del poderío económico del gigante de Baviera. Tampoco recibió crédito por alcanzar las tres ligas que supusieron que por primera vez en su historia el Bayern Munich ganase cuatro ligas en línea. Su trayectoria en el Bayern quedó marcada por sus tres derrotas en semifinales de Champions ante el Real Madrid y Barcelona. El estilo del Bayern nunca llegó a ser el que tuvo con el Barcelona pero con jugadores de categoría superior sí mostraba un fútbol que agradable de ver.

Así llegó Guardiola a la Premier. Sus comienzos fueron arrasadores. Su sistema, aparentemente, sorprendió a todos en Inglaterra. Fueron 10 victorias en línea. Pero una vez que los rivales ajustaron sus métodos al esquema de Pep, el nivel de los jugadores comienza a pesar. La posesión del balón exige calidad de los futbolistas a la hora de alcanzar la victoria. Por un lado, el movimiento del balón debe ser lo suficientemente rápido como para que los pocos huecos que se generen en la defensa rival se puedan aprovechar. Por otro lado, la precisión debe ser máxima, no sólo en ataque sino, especialmente en la generación de la jugada. La pérdida de balón es ocasión del rival, normalmente con superioridad.

En el Manchester City la velocidad de circulación no es la deseada, las pérdidas de balón con el equipo mal parado son constantes y, últimamente, como ante el Everton, la motivación no parece ser la ideal.

Guardiola habla de retiro cuando acabe su contrato en el Manchester City. Quizás es un mecanismo de defensa ante las críticas, quizás sí lo esté pensando. En cualquier caso la historia coincide en que los entrenadores no son exitosos por largos períodos de tiempo. La excepción siempre será Sir Alex Ferguson.  Pero parece ser eso, excepción.

Arrigo Sacchi, por ejemplo, el gran director de orquesta del gran Milan de los ochenta no logró triunfar posteriormente en España. El mismo Mourinho, triunfador en el Porto, Chelsea (en su primera etapa) y el Inter. En el Real Madrid le pasó lo de Guardiola en el Bayern con la diferencia que se enfrentaba al Barcelona no al Dortmund. Sin copas de Europa y con apenas una liga para mostrar, su pasó por el gigante blanco apenas si llega a discreto. Actualmente, en el Manchester United va detrás de Guardiola en la liga. Las críticas no son tan fuertes porque ya era conocido en Inglaterra, porque en el pasado triunfo allá y quizás porque ya nadie espera que vuela a ser The Special One.

El debate con Guardiola es especial porque se quiere presentar su eventual fracaso como una victoria de lo especial que es la Premier League. Que nadie lo dude. Es una liga especial. La más elegante, la mejor vendida, la más antigua y hasta hace un par de décadas, muy tradicional en su estilo de juego. Pero el estilo de juego similar al de Guardiola ya han triunfado otros en Inglaterra. Quien no recuerdo el bello Arsenal de Wenger y Henry.

Si fracasa Guardiola no es por la Liga en sí. Es porque no tiene los jugadores que puedan jugar eficazmente su sistema. Los Busquets, Iniesta, Xavi y Messi no nacen debajo de las piedras. El Bayern que recibió tenía jugadores que venían de ser campeones de Europa. En el City quien debe mover el equipo es De Bruyne quizás aún por explotar todo su potencial, pero hoy por hoy, buen futbolista, pero lejos de Vidal, Robben, Douglas Costa o Ribery, y a años luz de los que disfrutó Guardiola en el Barça.

Así que a Guardiola no se le puede juzgar antes de su segunda temporada. Cuando arme el equipo con los mejores futbolistas que el dinero puede comprar. El problema es que así como Guardiola revolucionó el fútbol con sus planteamientos, también ha demostrado ser muy propenso a fichar troncos, el mejor ejemplo siendo Chigrinsky. También despide equivocadamente. En su primera temporada quería echar a Eto´o, luego pieza fundamental. Posteriormente a Piqué, quien ha demostrado que aún tenía mucho fútbol.

El mercado no ofrece tampoco grandes cracks. Dice la prensa que pretende a Messi. Gran fichaje, pero difícil operación. Hay otros jugadores, muy caros ellos. Pero si algo nos enseña la operación Pogba es que pagar cien millones de euros por un futbolista no lo hace crack.

Aún creo en Guardiola. Su propuesta enamora. Esta temporada parece que no fue. Un año sin triunfos los han tenido todos. ¡Hasta Ferguson!

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